sábado, 25 de junio de 2011

Sabado en la noche

        
Son las 7:30 de la noche y es sábado y no tengo planes para el día de mañana, los tenia, pero no. Estoy en plan de quitarme y ponerme los guantes una y otra ves porque mis manos se congelan pero no puedo usar la laptop mientras estoy con ellos en mis manos, me acabo de dar cuenta que me corte el brazo, ¿con que? no se, ni lo había sentido, ahora mi brazo sangra pero no tengo planes de limpiar la herida, dejare a mi sangre fluir con libertad hasta que decida que ya se divirtió demasiado escapando de mi cuerpo, podría tomarle una foto a mi brazo pero eso implicaría otra cita con el psicólogo y miradas consternadas de mi mamá, no soy masoquista, ni me considero sádica, pero no puedo evitar quedar maravillada con el fluir de ese liquido rojo y brillante por mi no muy adolorido brazo, no he dormido muy bien, así que la gente debe entender que estoy en mi momento de transe, tengo unas ojeras prominentes y mis ojos están algo rojos, hay un ambiente frió en la sala y una luz tenue que me ayuda con este ambiente de tenebrosidad personal, estoy sola en mi casa y escucho ruidos en el cuarto de adentro, no iré, no por miedo, sino por temor a perder este momento de lucidez, hace frió, me gusta el frío porque solo eso es una excusa para un café caliente y unos alfajores. Acaba de empezar una película en la tele, pero ya la vi, y no es una buena película, el mismo monótono argumento americano. Mi café se enfrió y mis manos se calentaron, mi hermana y mi mama están por llegar, escucho sus voces en el piso de abajo, mis instantes de paz están por extinguirse y tendré que volver a fingir que estoy terminando mis tareas, rayos están aquí, e terminado.

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